Este proyecto se originó en la Escuela Prefectura
Naval Argentina, de la ciudad de Comodoro Rivadavia. Uno de sus primeros
planteos fue reutilizar los subproductos derivados del pescado,
obtenidos a partir de los descartes del procesado de los alimentos pesqueros
(el 40 % del pescado) o del pescado entero crudo para reducción (especies que
no tienen aceptación). De gestionarse adecuadamente este subproducto, se generarían
beneficios económicos.
Para lograr este objetivo, se pensó en
la elaboración de harina de pescado, para su uso como fertilizante orgánico. La
idea es dar otro destino a los recortes de merluza generados en las pescaderías
locales, cuando se despinan los filetes. Al mismo tiempo, se busca fomentar el
uso racional de biorecursos, orientado a la reducción de los desechos. El abono orgánico se obtiene por
degradación y mineralización de residuos orgánicos en suelos, con el propósito
de mejorar sus características: elevar la temperatura y actividad microbiana,
recuperar materia orgánica, mejorar retención de nutrientes y fijación de carbono. Así
surgió el “Emprendimiento Productivo” de 7° año.
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